sábado, 28 de septiembre de 2013

¨Desconéctenme de Internet que me quiero bajar”.

Soy Eduardo, diseñador gráfico, y este es mi primer blog y no sé si cumplo con las características que éstos deben tener, no pretendo cambiar el mundo, si no sólo exponer lo que pienso y encontrar personas que quizás empaticen con ello. 
Esta vez escribiré sobre la influencia de nuestros aparatos tecnológicos, mas bien los celulares, computadores, tablets etc, que conectados a una señal de Internet, han invadido como un virus troyano en nuestra tranquila y recordada vida familiar.
Hoy en día, las sociedades, dicen estar mucho más comunicadas que antes, no estoy seguro a que se refieren; a sus celulares, Internet, redes sociales etc? pues bien, en parte es cierto, pero hay veces que yo lo único que quiero decir es: ¨Desconéctenme de Internet que me quiero baja
r”.
Bien, es verdad que estamos más comunicados que antes, pero hemos de alguna forma, vendido nuestra alma al diablo y hemos dejado de lado un aspecto importante en nuestro desarrollo social de la vida, es lo que podríamos llamar la comunicación humana, PERO PRESENCIAL, o sea la que se hace frente a frente, face to face o como quieran llamarla.
Cómo no recordar que antes en la mesa se conversaba de temas interesantísimos, los programas de televisión se veían en familia, sin necesidad de andar criticando o evaluando frente a todo el mundo mi parecer con respecto a ello, sin desmerecer claro el gran aporte que hoy eso significa. Antes no éramos tan individualistas y mirábamos un poco más hacia arriba y no como ahora que andamos cabeza abajo mirando un celular, como si no quisiéramos nada más que revisar nuestro Facebook e incomunicarnos de todo lo que nos rodea de manera física en ese momento.
Nuestros padres se enfurecen al  ver la volatilidad que presentamos cada dos minutos cuando revisamos o suena nuestro celular. Y es que para ellos el valor de la comunicación familiar, es de gran importancia, está arraigada en sus venas y no logran entender nuestra obsesión por manipular un aparato, que a mi juicio, cada vez se está convirtiendo más a un INCOMUNICADOR social de los afectos personales.

Si en poco más de 10 años de la llegada de los celulares a la población en general ha logrado causar lo antes mencionado, es proyectable el hecho de perder parte importante de nuestra comunicación personal en las siguientes generaciones. En donde ya no habrá palabra que decir, ni mirada, ni gestos ni  un saludo que entregar, más bien seremos parte de un conjunto, un cifra, un perfil, que estará gobernado por los grandes poderes del cibernet.
:O)

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